viernes, 16 de julio de 2010

La Voluntad Comunista (desde Pérez)

La voluntad marxista es una voluntad comunista, una voluntad racional que de contenido tiene el comunismo, la idea de una sociedad sin una lucha de clases bajo esta lógica puede ser posible. Se formula una filosofía de la historia al afirmar que el comunismo puede ser posible, entonces el marxismo a nivel historiográfico sirve para describir los modos de producción de manera local y temporal. Desde el punto de vista historiográfico el marxismo es una contribución a la ciencia de la historia, porque llamó la atención sobre cuestiones en que los historiadores no habían puesto su énfasis: factores materiales, en la producción, relaciones políticas, luchas por el estado, etc. La contribución del marxismo es tan importante que hoy en día todos los historiadores son como mínimo marxistas, es algo tan inherente el ser marxista en la ciencia de la historia que ya casi no nombra Marx, se lo da por obvio, Marx inauguró la manera contemporánea de escribir historia.

El asunto se pone más serio al nivel de la historia y no de la historiografía, se hace historia cuando se proponen criterios para algo, entonces proponer que hay un criterio de periodización: sociedad tradicional/sociedad moderna; proponer que la sociedad tradicional es una oscilación entre tres modos de producción y proponer que la sociedad moderna es una oscilación entre dos modos de producción ya es toda una tesis que implica criterios de periodización los cuales no son ni verdaderos ni falsos, son justificados por su utilidad o su conveniencia política, pero a la hora de justificar se traspasa el límite de la historia y se llega a la filosofía de la historia.

La proposición que la historia es la historia de la lucha de clases o la historia humana es la historia de los modos de producción, en esto hay implícita una filosofía de la historia. Esta es una gran tesis que podría no ser cierta, lo central en la sociedad humana es la lucha de clases, a raíz de esto se organiza todo, la lucha de clases es un recurso que inventó la humanidad para que algunos se sobrepongan a la escases a costa de otros. Entonces si se supera la escases y en general la división social del trabajo se puede superar y terminar la lucha de clases. En una sociedad en que la lucha de clases no sea necesaria no habría instituciones o al menos estas no estarían institucionalizadas, habría intercambio pero no mercado, familia pero no matrimonio, gobierno pero no estado, orden pero no ley.

Esta es toda una hipótesis, y en la sociedad en que ocurran esas cosas tan bonitas se llama comunismo. Entonces la gran afirmación de la filosofía de la historia en Marx es que el comunismo es posible. Desde luego a los críticos no les importa si el comunismo es posible, de hecho hace un tiempo se reprimía por decir semejante cosa, y hoy en día al decir que el comunismo es posible, la gente solo mira y sonríe con aires de incredibilidad. Acá hay una contradicción, hoy es más difícil hacer creer en el comunismo que antes, a pesar de que ahora no exista la violencia brutal de parte de la institución militar de un gobierno fáctico.

Hoy en Chile no hay ningún académico que se atreva a defender seriamente la postura de que el comunismo es posible, incluso los marxistas más notables de una manera indirecta e implícita se refugian en teoría y dejan entrever su desacreditación hacia la posibilidad del comunismo. Los posmodernos se han esforzado por mostrar que la idea de horizonte moral de la humanidad es un mito, que la idea del comunismo o el imperio de la raza aria o el triunfo del capitalismo son simplemente relatos para satisfacer la angustia. Se han esforzado por destruir no solo la idea de que el comunismo es posible, sino que también por destruir la idea de que cualquier utopía burguesa, fascista, marxista, etc. Y sea imposible. Para ellos solo es viable la pelea radical a nivel local, la resistencia y la bio-política.

La tarea es defender la plausibilidad del comunismo y en qué sentido se puede decir que es posible: en qué sentido se puede decir que el comunismo es posible. Lo que nos interesa no es que el comunismo sea posible, de hecho creemos que el comunismo es posible, pero no todos están obligados a creerlo; lo que interesa es un objetivo menor que consiste en mostrar que la afirmación no es una tontera subjetiva ni de buenas intenciones, sino que es un argumento sostenible y exponerlo para que la gente pueda decidir.

Ahora bien nos podemos preguntar si tiene sentido creer en dios, es una pregunta muy seria, que detrás de muchos antecedentes poder concluir que la creencia en dios no convence, es una decisión, se puede creer o no creer, no estamos para decir que solo son supersticiones, muchas veces las creencias tienen sentido, y quizá creer en dios puede tener sentido, es un argumento serio, y tras el mismo argumento serio se puede decidir el ateísmo por X razones.

En ese mismo sentido, no porque el comunismo sea una fe, es porque es una voluntad racional, la posibilidad del comunismo no es una simple expresión de buena voluntad ni es un simple eslogan politiquero, sino que es un argumento defendible con el cual uno podría no estar de acuerdo, pero una vez que se entiende que es un argumento plausible.

Ahora, los argumentos más comunes contra el comunismo son a la vez los argumentos más profundos, los que esboza la gente común y corriente, los ciudadanos razonables. Cuando uno dice que el comunismo es posible, esa posibilidad implica un problema filosófico, qué se entiende por posible. Pero esa posibilidad, el concepto, adquiere otro nivel ya que se puede presentar un problema técnico. Que se traduce a que por una razón tecnología el comunismo no es posible ya que no se puede mantener a toda la población con suficientes recursos para la subsistencia.

Es necesario explicar de manera clara y distinta bajo qué condiciones tecnológicas diríamos que estamos en una sociedad comunista, cómo es la sociedad. Podría ocurrir que el comunismo sea filosóficamente posible y defendible en el nivel del argumento; tecnológicamente posible en tanto que dicho argumento se puede llevar a la práctica; pero la gente no quiera hacerlo ni creerlo. Entonces hay que establecer que el comunismo es políticamente posible, pero solo es políticamente posible solo si hemos pasado las otras dos etapas, hay un orden en estos tres niveles: Filosófico, tecnológico y político. El gran problema en realidad radica en el tercer nivel, en el espacio político. De pronto llegamos a creer que los medios de comunicación son todopoderosos y van a tener a la gente enajenada para siempre, entre tarjetas de crédito y consumismo la humanidad estará enajenada para siempre.

El primer problema que está más a fondo es la noción de posibilidad, es un problema epistemológico. Resulta que la operación moderna del pensamiento, como la modernidad piensa lo que piensa, es una operación inminentemente dicotómica, lo que está en juego en el concepto de posibilidad son las ideas de necesidad, contingencia y posibilidad.

Necesidad, posibilidad y contingencia son cosas que se pueden predicar de eventos y procesos, no de cosas, cuando uno afirma dos cosas está comparando dos estados en relación. Entonces la operación dicotómica de la modernidad consiste en mostrar que hay necesidad cuando a partir de un estado del mundo solo puede pasar una sola cosa, que dado esto solo puede pasar esto otro. Como era la única alternativa, entonces se dice: esto ocurrió necesariamente a partir de esto otro, ocurre necesariamente porque no puede ocurrir otra cosa. Para la modernidad la conexión entre las condiciones iniciales y el evento necesario es la ley: Hay una ley que rige un proceso con la cual se puede predecir un evento, se piensa a la ley como algo necesario. Entonces, por ejemplo, en la ley de gravitación dada las condiciones de un cuerpo en la tierra se puede predecir que el cuerpo caerá al suelo y predecir su velocidad con la que va a caer.

Aplicada esta necesidad a la historia, entonces se daría la idea de que se pueden predecir eventos históricos. Pero nadie ha dicho nunca que se pueden predecir eventos históricos, sin embargo muchos críticos le atribuyen esa idea a los marxistas; la crítica antimarxista está llena de mala voluntad política. Podemos poner de ejemplo a Karl Popper con su “miseria del historicismo”, en donde dice que los marxistas creen que la historia es una ciencia; pero los marxistas nunca han dicho que se pueden predecir eventos históricos.Cuando los marxistas dicen que puede haber una sociedad comunistas no están haciendo una predicción, porque no se dice que ocurrirá necesariamente; esto quiere decir que puede o no ocurrir. Entonces lo que se cree es que cuando algo no es necesario entonces es contingente. Hay marxistas que piensan que vamos camino al comunismo y que nada puede evitar esa determinación, pero esa característica no es del marxismo en sí, sino que de algunos “marxistas”.

Lo contrario de la necesidad es la contingencia, esto quiere decir que a partir de un evento puede ocurrir cualquier cosa, pero como la modernidad entiende la ley como ley necesaria entonces entiende la contingencia como lo sin ley. La dicotomía es la siguiente, hay ley o simplemente no la hay; lo que ocurre está estrictamente determinado, o no hay determinación alguna. La ley es concebida como ley necesaria, entonces no es raro que la ilustración haya creído todo esto, aunque puede ocurrir que toda esta dicotomía sea falsa.

Es en Hegel en donde podemos encontrar la noción de posibilidad real, la categoría de posibilidad necesita de un apellido, y ese apellido es “real”, para diferenciar la palabra posibilidad con su uso coloquial: por ejemplo cuando se dice que sólo una cosa es posible, entonces no es posible sino necesario; cuando se dice que cualquier cosa es posible, entonces eso no es posibilidad sino contingencia. En realidad la palabra posibilidad sólo tiene sentido estricto cuando uno puede distinguir lo posible de lo imposible, cuando existen ambas cuestiones. Solo hay posibilidad cuando a partir de un estado pueden pasar muchas cosas pero no puede pasar cualquier cosa, es decir, cuando hay un campo de lo posible que es distinto de otro campo que es lo imposible, solo en este caso tiene sentido usar la palabra posibilidad. En este caso la ley que rige el proceso no es una ley necesaria, sino la ley de lo posible, una ley que establece un límite.; lo que la ley establece no es lo que va a ocurrir, sino el límite de lo que puede ocurrir, la ley es lo que permite distinguir lo posible de lo imposible. Entonces no estamos obligados a entender las leyes como leyes necesarias, ya que también es plenamente entendible entender la ley como la ley de lo posible. Sin embargo vale preguntarse sobre el carácter de ese límite, podría ocurrir que ese límite sea dado e insuperable, o al menos que se experimenta como algo insuperable. Cuando el límite se experimenta como insuperable se puede llamar “natural”, y esas leyes se llaman leyes naturales.
Pero no hay que pensar en las leyes naturales como límites dado, sino que hay un límite dado a ese se le llama naturaleza, experimentamos las leyes como leyes naturales cuando la experiencia que tenemos de la ley es que dicha ley no se puede pasar a llevar. Sin embargo puede ocurrir que las leyes que establecen el límite sean leyes puestas, en el caso de las leyes naturales todavía podría ocurrir que estas leyes dadas sean necesarias, hay leyes naturales que son puestas por el propio sistema, estas leyes son autofinalísticas; lo importante que las leyes puestas son meramente posibles, la ley del límite es posible. La ley puesta y posible es la ley histórica, la historia es un ámbito de leyes en que los límites son puestos por los seres humanos, esto permite dos ámbitos de libertad: la ley histórica permite distinguir lo posible de la posibilidad de lo imposible; si los límites son naturales lo imposible es imposible, pero si los límites son históricos lo imposible es posible trasgrediendo el límite y aboliendo la ley, hay una libertad en segundo orden.

Ante esto se puede pensar en la política reformista como el arte de lo posible, asumiendo lo dado como dado y se dedica a lo posible; en cambio la política revolucionaria es el arte de hacer posible lo imposible, hacer posible lo que hasta el momento se ha experimentado como imposible. Pero para que la política revolucionaria sea practicable es necesario historiar las leyes que se experimentan como naturales; el primer gesto teórico cuando hay una voluntad revolucionaria es pensar en lo imposible como posible, y pensar en lo natural como histórico, en pensar lo fijo como lo cambiable.

Entonces el primer argumento filosófico más de fondo contra el comunismo es que el comunismo es imposible por naturaleza, y esto lo dicen tanto los filósofos más sofisticados como también los ciudadanos más triviales. Argumentan que el comunismo es imposible porque la gente es egoísta, es egoísta por naturaleza. Por supuesto que si la gente es egoísta por naturaleza obviamente el comunismo es imposible; hay una cuestión de premisa y consecuencia. Entonces para que el comunismo sea posible es necesario sostener que no es cierto que la gente es egoísta por naturaleza, hay que decir que la gente es egoísta porque en realidad la sociedad la ha hecho egoísta. Pero si se piensa que la gente es egoísta por naturaleza además de que el comunismo es imposible tienen que haber leyes, control, orden, estado, policías, porque hay que mantener vigilados a los ciudadanos porque en ellos no se puede confiar. Los liberales no creen que los seres humanos sean egoístas de manera agresiva, sino que creen que son egoístas pero sociables, entonces basta con ser liberal para negar todo esto, ni siquiera es necesario ser marxista para negar esta postura sobre la naturaleza.

La diferencia entre naturaleza como concepto especulativo, condición humana finita y bases biológicas de la conducta. En primer lugar el concepto de naturaleza humana que data en el siglo XVII y siglo XVIII tiene como ejemplo a Hobbes y a Hume. Esta postura naturalista indica que los seres humanos por naturaleza son agresivos, egoístas, competitivos, etc. Sin embargo cuando Nietzsche dice que los comportamientos humanos están determinados por la voluntad de poder no está hablando de la naturaleza, lo que está diciendo es que forma parte de la condición humana el desear vaciamente, forma parte de la condición humana la voluntad de poder, la angustia, la soledad, la incomunicación y la muerte. Entonces si todos estamos condicionados es obvio que el comunismo es imposible, porque estamos hablando de una condición humana finita. Esta condición humana que predica Nietzsche y también Lacan, a raíz de esto salieron los filósofos postmodernos, los cuales se autodenominan filósofos de la finitud, término inventado por Foucault. En “el fin del hombre” inaugura la filosofía de la finitud, desde ahí para adelante nadie se atreve a decir que los hombres tienen posibilidades infinitas.

Ahora en cuanto a las condiciones biológicas, cuestiones “científicas”, se han invocado a las vitaminas, hormonas, neurotransmisores, músculos, para estar en contra del comunismo. Por ejemplo se ha descubierto que hay un neurotransmisor de la agresividad, se ha descubierto que hay una hormona del liderazgo, y muchas otras barbaridades que permiten decir que el comunismo es imposible. Todo se verifica científicamente que la gente es siempre egoísta, que la gente tiene territorialidad, que heredamos un espacio de la selección natural, que el hemisferio izquierdo del cerebro es femenino y el hemisferio diestro es masculino, etc. O sea, todos los días se demuestran que el comunismo es imposible por razones biológicas.

El problema es que si estamos obligados a creer en esas razones biológicas, en esos argumentos naturalistas o si en realidad son argumentos naturalizadores y no naturalistas.

Lo cierto es que para que el comunismo sea posible es de mostrar que no hay razones naturales que lo impidan, ni en la naturaleza humana, ni en la condición humana finita, y ni siquiera en la biología humana. Pero es difícil no creer en estos argumentos puesto que están muy inherentes a nosotros como personas dentro de una sociedad. Ahora pensemos, ¿es natural que las mujeres se pongan sensibles y de mal genio cuando tienen la menstruación? No es cierto que los dolores de cabeza estén asociados con la menstruación, esto es una correlación que se debe al estrés. ¿Es cierto que los hombres son mejores para las matemáticas? No, no es cierto. ¿Es cierto que los negros llevan el baile en la sangre?, ¿es cierto que los blancos son más inteligentes? ¿Son enojones los mapuches? ¿Son flojos los bolivianos? ¿Son sueltos de cuerpo los brasileños? ¿Son trabajadores los alemanes? La respuesta es no, lo que pasa es que estamos llenos de supersticiones naturalistas. Y pasa con la izquierda clásica, está llena de prejuicios machistas, naturalistas y frecuentemente incluso racistas.

Dichos argumentos naturalistas son muy profundos y a la vez muy cotidianos, la mayoría de las personas naturalizan situaciones sociales. Los argumentos naturalistas son de manera cotidiana el fascismo, en el ámbito que sea, de género, étnico, cultural, etc.

Entonces para que el comunismo sea posible es necesario sostener un historicismo absoluto, no hay ni en la naturaleza humana ni en la condición humana, ni en la biología, características que impidan que los seres humanos vivan sin luchas de clases en el comunismo. Si se quiere sostener el comunismo se tiene que afirmar un historicismo absoluto, por el contrario no se puede llegar a esa conclusión.

Si esto es así y el comunismo no es necesario ni contingente, sino posible, la garantía teórica que tenemos es nula, no hay ninguna garantía de que el comunismo ocurra realmente y no debe haberla, para que no se cree la dinámica totalitaria, para no obligar a creer en. Es bueno que el mando revolucionario asuma que podría estar equivocado, pero en la dicotomía moderna se piensa que si uno cree que podría estar equivocado entonces se está reconociendo que no va a ocurrir. Pero que no se tenga certeza de algo no quiere decir que no vaya a ocurrir, solo se está diciendo que no hay garantías de que ocurra, y se puede creer en que el comunismo ocurra sin tener garantías de que ocurra, porque es una voluntad y no se necesita una demostración. La política comunista es una apuesta de que algo pueda ocurrir, podemos estar equivocados, pero sin embargo puede ocurrir. Entonces, como es una apuesta podemos tomar otro ejemplo: ¿se puede demostrar que dios existe? No, no se puede, entonces es una apuesta del mismo tipo, no se afirma que no exista, lo que se afirma es que puede existir o no. Por otro lado no se afirma que el comunismo ocurrirá, sino que lo que se afirma es que el comunismo podría ocurrir. No hay garantías teóricas ni deben haberlas, de lo contrario si es que existieran estas garantías los marxistas serían totalitarios.

Supongamos entonces que no hay un problema con la posibilidad del comunismo, esto quiere decir que no es imposible, y no solo es imposible sino que además es posible. Y para establecer que es posible es necesario establecer que la lucha de clases se termina de X manera. Entonces, ¿podría haber desarrollo tecnológico suficiente para que la humanidad llegue al comunismo? Hay tecnología para hacer vivir al ser humano siglo y medio, para llegar a la luna, a Júpiter, a Plutón, para viajar a la velocidad de la luz, para clonar, pero la mala fe política nunca dirá que hay tecnología para el comunismo. ¿Puede el ser humano llegar alguna vez a Alfa Centauro? La respuesta es que no hay nada que la humanidad no pueda realizar. Entonces, ¿Podríamos construir el comunismo? La respuesta que se da es no, no alcanza la tecnología para eso.

El problema tecnológico concreto es si el desarrollo tecnológico permitiría mantener una población humana sustentable del orden de los 10 mil millones de personas, la respuesta contundente es que sí, y ya es posible hacer eso. En el planeta se producen sistemáticamente más alimentos que personas, y hace 150 años que ocurre eso; por primera vez en la historia humana el hambre es un problema político y no un problema tecnológico. Tenemos capacidad instalada ya para que todos los seres humanos tengan agua potable, luz eléctrica, internet, etc. Ya es posible, y de hecho hasta en Chile hay fibra óptica de altísimo nivel hasta en los barrios más pobres, están instalados con el fin de utilizarla más adelante. Por ejemplo el costo de producción de un teléfono celular es de menos de 500 pesos, entonces no es raro que hayan 3 millones de chilenos con teléfono celular, de hecho ahora los regalan y solo cobran las llamadas; el costo de producción de una cámara no es de más de 10 mil pesos y los chilenos pagan una enormidad además de los intereses, existe un sobreprecio escandaloso, las tasas de ganancia son gigantescas. Entonces dado esto, ya es posible que alcance para todos, ya hay abundancia en el planeta; y no solo con la tecnología, sino que con la agricultura, la pesca y toda la producción de alimentos; en Polonia hay mas vacas que persona como en Holanda hay mas chanchos que personas; en Japón viven 140 millones de personas n un territorio que es la tercera parte de Chile y los japoneses prácticamente producen todo su alimento, hay campo, hay pesca y alta productividad de alimentos. Conclusión: la abundancia ya existe, el problema es político. Sin embargo habiendo las tecnologías no es suficiente, el problema es cómo organizar la tecnología para que una pueda decir que la lucha de clases no es necesaria. La fórmula que Marx propuso es que el comunismo es posible si es posible superar la división social del trabajo…

* Tomado desde las clases de Carlos Pérez Soto en la Universidad de Artes y Ciencias Sociales

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